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Copyright : LUIS RICO. 2.004. Camuñas. La Mancha.
Auto Sacramental escenificado desde el
s. XV.
El Triunfo de la Gracia sobre el Pecado
Camuñas. Toledo. Castilla la Mancha.
Pecados y
Danzantes de
Camuñas
La Carne
El Demonio
El Mundo
Vienen de la profundidad del tiempo. En sus
ropas se aprecian
las marcas de la historia. Son los Pecados y Danzantes de
Camuñas. Población de 1772 habitantes que se localiza al Suroeste de
la provincia de Toledo, lindando ya con la de Ciudad Real, en la
comarca de La Mancha.
Probablemente fue entre los siglos XVI y XVII cuando estas
danzas adoptaron la argumentación de Auto Sacramental al uso de la
época. A lo largo de los siglos, el ritual se ha ido dotando de
diversas interpretaciones hasta llegar a nuestros días en los que,
bajo el título El Triunfo de la Gracia sobre el Pecado se desarrolla
un Auto Sacramental mímico que viene a representar la atávica
confrontación entre el bien y el mal.
Dos grupos perfectamente diferenciados son los que
intervienen en esta representación: Los Pecados, de imponentes y
ricos atuendos, porte altivo y larga vara a guisa de lanza, cuyas
caretas astadas delatan su maléfica misión; y los Danzantes, de
aspecto más humilde y careta nariguda que, alegres portadores del
ritmo y de la danza, tienen a su cargo la encarnación de las
virtudes y las almas benéficas.
Su celebración coincide con la del Corpus Christi
(Tríptico "Pecados y Danzantes" de la Cofradía del Santísimo
Sacramento de Camuñas -Toledo-)
La Fortaleza y La Caridad
El Mundo
El Mundo en su carrera de ataque
La Fortaleza y La Madama
La Carne
La Templanza
En estos fragmentos de penumbra que pretendemos arrebatar al
tiempo habitan los vagos reflejos de una realidad inaccesible al exiguo
poder de los sentidos: La eterna confrontación entre el bien y el mal.
Esta incesante batalla que imprime movimiento a todo lo creado, y que
sólo podemos ver figurada en complejos rituales, como este, que se nos
ofrece vivo.
La extensa colección de símbolos que mostramos a vuestros ojos y
a vuestra inteligencia forman
un sólido brocal desde donde podemos atisbar las profundidades de
nuestro ser como un hondo
resplandor que pugna por escapar del pozo y regresar a la fuente solar
de donde fue irradiado.
Adheridas al espejo de los siglos, emanan estas máscaras un
compacto rumor de caos y equilibrio, de materia y de espíritu que
sugiere virtudes y pecados, tránsitos entre estados de conciencia en
viaje
interminable hacia la Luz Divina.
Si miráis bien, no dejaréis de reconoceros en sus rasgos.
Florentino Caballero Santacruz - Asociación Danzantes y Pecados